Esto esta dedicado a todos y cada uno de los taxistas que han tenido la (buena o mala dependiendo del caso) suerte de llevarme a mi destino en mis (que no son pocos) viajes en estos vehículos que circulan por Lima en busca de algún pasajero. Aquí contare los tres casos mas memorables o a los que les guardo mas cariño.
Caso 1 "Taxista Cupido"
Desperté aproximadamente a las diez de la mañana, como de costumbre me quede dormido y falte a clases, me levante de la cama para encender el televisor, tome una ducha, mientras estaba lavando a mi cabello me asalto un recuerdo, increíblemente lo recordé antes que fuera tarde. El día anterior le había prometido a Lucia que le llevaría un café –un mocha blanco frapuccino para ser exacto- salí de la ducha presuroso, todavía tenia restos de champú en el cabello. Me vestí con lo primero que encontré y corrí hasta el starbucks más cercano por el bendito frapuccino.
Luego de comprarlo, tome un taxi, negocie el precio y subí, ya dentro del taxi encendí un cigarrillo mientras le decía al taxista que por favor se de prisa –el hielo del maldito frapuccino se iba a derretir si demoraba mas de la cuenta-.
- Que pasa hermanito, porque tan apurado?
- No es nada en especial, solo necesito llegar rápido.
- Y porque no te tomas tu café?
- Por que no es mío, tengo que entregárselo a alguien.
- Seguro es una hembrita, es para tu costilla no? –me causo risa su forma de hablar-
- Bueno es para una chica, aunque no es mi enamorada, dije mientras pensaba –maldito cabron en vez de conversar conmigo, mira el camino y acelera-
- Y entonces por que le llevas el café si no es tu flaquita?
- Es mi amiga, acaso necesito alguna razón para llevarle café?
Para mi mala suerte el camino se puso del lado del taxista parlanchín, cada semáforo que veía estaba en rojo.
- No pero acaso no te gusta esa hembrita?
- Si me gusta pero no quiere nada conmigo, así que no hay nada que hacer -no se porque le tengo que contar mi vida a un taxista-
- Mira compadre, tienes que desahuevarte, si la quieres díselo sin roche y vas a ver que te funciona.
- Tú crees?
- Claro ps cuñao a las mujeres hay que decirles las cosas claras por que sino te cagaste, te van a estar jodiendo siempre.
- Bueno nada pierdo con intentar.
En ese momento llegue a la esquina de la casa de Lucia, ella estaba saliendo –suerte que llegue a tiempo- así que le pedí al taxista que me dejara un par de cuadras adelante.
- Hasta aquí por favor, gracias, que tenga buen día. –siempre agradezco al bajarme de un taxi, ya se me hizo costumbre-
- OK hermanito, vaya con dios y suerte con la costilla.
Baje, salude a Lucia y le di el café, mientras la voz aguardientosa de ese taxista seguía dando vueltas en mi cabeza.
Caso 2 “Taxista fitness”
Tenia que encontrarme con Grace –mi entrañable amiga, aunque ella es lesbiana, la gente siempre dice que parecemos enamorados- para ir por unos tragos y conversar sobre la vida, cosas triviales o sobre el amor (esto último siempre termina mal para ambos).
Lamentablemente por estar jugando Piu –abreviación de Pump it up, juego de coordinación parecido al Dance Dance Revolution- perdí la noción del tiempo y se me hizo tarde para el encuentro.
Al darme cuenta, corrí a la hacia la calle y aborde el primer taxi que vi, yo estaba sudando –debido a que jugar pump requiere algo de esfuerzo físico- .
- A la esquina de Benavides con caminos del Inca por favor.
- Diez solcitos ps varón –yo ya había subido así que acepte sin protestar-
- OK pero dese prisa por favor –soy muy cortés con los taxistas, mi vida es mucho mas cómoda gracias a ellos-
- Y porque tas sudando, vienes del gimnasio o que ejercicio estabas haciendo?
- Estaba bailando. –le dije eso por que me pareció muy aburrido explicarle que era el pump-
- Ah chucha, bailando no? Y no haces pesas ni nada otras cosas?
- Estuve pensando en hacer pesas, para sacar algo de brazos –sinceramente un niño de diez años podría darme un paliza, mi condición física es deplorable-
- Mira cuñao, si quieres sacar brazos la webada esta en las repeticiones, también prueba haciendo planchas. –me sorprendí de su entusiasmo al hablar de ejercicios-
Mirando detalladamente al taxista, su descripción seria la siguiente: Hombre alrededor de los cincuenta años, piel clara, cabello canoso, pero lo que llamaba la atención era lo marcado de su cuerpo. El taxista tenia una chompa delgada, muy pegada al cuerpo, podía apreciar sus brazos y sus abdominales marcados, pensé “por la puta madre, este anciano tiene músculos, sin mucho esfuerzo me golpearía”
- Luego ponte a hacer abdominales, dorsales y create una rutina.
- Lo haría pero me da flojera.
- Esas son huevadas hombre vas a ver como en un par de meses haciendo pesas y con una rutina de ejercicios sacas cuerpo y te pones como un toro.
Ya estábamos a una cuadra de mi destino y del final mi encuentro con el taxista amante del ejercicio.
- Me dejas en la esquina de Wong por favor.
- Ya compadre, cuídate y no te olvides, un par de meses con lo que te he dicho y vas a ver.
- OK, gracias que tenga buena noche.
Caso 3 “Taxista Latín Lover amargado”
Salía del británico –había ido a rendir mi examen de clasificación para volver a estudiar ingles- con rumbo a “La casa del Fumador” en miraflores para recoger mi “Zippo” –mi preciado encendedor, el cual se había malogrado debido al maltrato que le doy, ese encendedor lleva conmigo mas de cinco años- pare un taxi y pregunte.
- A “La casa del Fumador” en la avenida Larco sino me equivoco?
- Diez soles ps primo.
- OK vamos.
- Te importa si fumo? –siempre pregunto antes de encender un cigarrillo en un taxi-
- Normal primo, más bien si tienes otro chévere.
- Por supuesto –dije dándole un cigarrillo a el también-
El taxista encendió la radio, mientras yo miraba por la ventana distraído, pensando en Lucia y pensando en lo curiosa y jodida que es la vida. –Seguro el taxista noto mi cara de decepción-
- Y por que tan deprimido flaco?
- No nada, solo estoy pensando.
- Nada? Esa cara dice que estas pensando en una mujer.
- Algo así, respondí -pensando en que tan obvio puedo ser-
- Que y esta flaca no te da bola o que chucha?
- Digamos que me la da y no, no la entiendo.
- Ah pendeja la cojuda? –cuando dijo eso voltee a verlo molesto, mi mirada decía que si no se callaba lo iba a agarrar a golpes en pleno taxi en movimiento-
- Tranquilo primo, solo decía –al parecer noto la indirecta-
Para mi mala suerte el taxista me llevo por una ruta llena de tráfico, llena de semáforos en rojo y llena de calles cerradas con letreros de desviación –maldita sean las obras del tren eléctrico-
- Mira compadre a las mujeres hay que tratarlas mal, esa huevada les gusta, si te haces el bueno te agarran de cojudo –increíblemente las palabras de este taxista tenían algo de sentido-
- Mírame a mí, yo tengo treinta y ocho años y me estoy comiendo a una charapa de veintitrés.
- Suerte la tuya, pero yo estoy jodido, no le veo solución a mi caso.
- Puta madre, cuantos años tienes?
- Diecinueve.
- Diecinueve años y crees que estas jodido? No seas pendejo, mira te voy a decir que estar jodido –luego el taxista me enumero las razones de su mala fortuna-
- Tengo treinta y ocho años, vivo con mi vieja y la conchuda de mi hermana, que no trabaja, encima me hacen ayudar con las tareas de la casa, limpiar y esas huevadas.
- Estoy chambeando desde las diez de la mañana y recién ahora contigo, ya siendo casi las nueve de la noche, he llegado a mi cuota de 65 soles por el alquiler del carro.
- Ayer la charapa que me estoy comiendo me dice que no le viene la regla hace dos meses y aun así tu me dices que estas jodido? No seas pendejo por la puta madre.
Escuche anonadado hasta el final de sus razones, increíblemente este pobre infeliz la pasaba mucho peor que yo. Claro esta el ya era un caso extremo, a comparación de el cualquiera se vería bien, pero fue raro como me lo dijo sin ningún temor a burla por mi parte.
Ya estábamos llegando, no faltaban más de algunas cuadras así que decidí escucharlo hasta el final.
- Mira compadre, si quieres que esa flaca este detrás de ti como un perro, mandala a la mierda, tratala mal y vas a ver como vuelve. Y cuando vuelva, cachatela y cuando te la caches, metele tres polvos mínimo, así la cojuda va a volver siempre por más.
- OK lo intentare, aunque no creo que funcione.
- También desahuevate, nada que no creo que funcione, va a funcionar, cuando te la estés cachando te acordaras de mi –no creo que esa imagen sea muy reconfortante-
- En la esquina por favor.
- Ya primo, servido, acuérdate tres polvos mínimo y la cojuda regresa solita.

jajajaja puta madre esos taxistas... lima ps k sperabas...
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