jueves, 1 de septiembre de 2011
You were my drug, that much is true!
Como sufro de insomnio (lo cual no considero malo) tengo tiempo de sobra en las noches para divertirme, invertigar, o sufrir (lo cual si es malo!).
La ultima busqueda quimerica fue tratar de encontrarme a mi mismo o simplemente analizarme con el proposito de encontrar respuestas a mi adiccion hacia ti. Y como toda busqueda dio frutos.
El siguiente es un fragmento de la columna "Sobre sexo" de Esther Vargas publicada el miercoles 25 de mayo del 2011 en el diario "Peru 21" espero les guste.
DESEO SELECTIVO. No están en los extremos. Son el punto medio: ni tan locos ni tan cuerdos. Y casi siempre acaban conquistando a sus otroras víctimas. Me refiero al “adict@ a ti”.
Hombres y mujeres con una fijación sexual clara que no se extingue al corto plazo, que parecen nacidos para copular solo con una persona, que caen devastados después del polvo soñado, que no se recuperan hasta el próximo encuentro, que van calientes en la espera, que llevan en la punta de la nariz el olor del sexo del otro, que empeñan el cuerpo a una ilusión, que se hacen fieles militantes de un cuerpo, de una caricia, de un rostro.
Quieren sexo con una sola persona en el mundo. Tienen ganas selectivas, ganas solo de ti. No hay remedio para este ardor, no hay reemplazo, no valen las imitaciones. Y pese a la angustia que fijaciones así desatan, estos individuos jamás llegarán al desastre de forzar, perseguir y husmear en las esquinas. Su mejor arma será la perseverancia. Están allí: dispuestos, atentos, pacientes. Un día, cualquier día, el objeto del deseo descubrirá que lo necesita. O quizás apareció el amor.
Los expertos en conducta sacarán conclusiones, harán estudios, y algún día nos dirán más sobre este obseso sexual casi inofensivo. Mientras tanto, trazamos perfiles de esta gente que camina muy cerca de nosotros, que no hace problemas, que no llega a las páginas policiales, que va por el mundo sin llamar la atención, pero que tiene claro lo que espera de la vida.
“Este es un obsesivo sexual pero manso”, bromea Karin al describir a ese chico con el que se acuesta periódicamente sin saber por qué. A veces, dice, le da algo de miedo: “Sé que me es fiel y que me está esperando. Le dije que a los 30 lo buscaría y me casaría con él. Tengo 27 y lo conozco hace cuatro”. Karin juega con fuego. Sus amigas dicen que está enamorada de ese loco. Ella sonríe.
Juan va al psicólogo y dice que lo suyo es un trastorno obsesivo compulsivo. “He tratado de sacarla de mi cabeza y no se ha podido, así que solo busco un poco de tranquilidad. No sé si nazca una relación seria; por lo pronto, estamos disfrutando así, como amantes. En una relación, uno da más que otro. En esta casi relación, yo creo que doy más, doy mi dedicación y felicidad. Ella tiene otros, mejor no pienso en eso”.
CRONOLOGÍA DE UN DESEO.
1. Se conocen y, por accidente, llegan a la cama. A y B van al sexo, quizá están ebrios o quizá solo calientes. No importa. Para A será un polvo más. Para B será el mejor sexo de su vida, y digamos que tenía cierta experiencia. B está jodido. B ya no podrá quitarse esta historia de encima.
2. B solo quiere tener sexo con A. Pensemos que B es hombre y que A es mujer. B podría irse de putas, pero sabe de sobra que no habrá puta más puta que A, y ya no quiere a nadie más.
3. B andará por la vida como un zombie. B solo sabe aguardar. B consume fantasías de A. Esa dosis le permite continuar.
4. B podría parecer un loco más, pero sigue su vida: estudia, trabaja, sale con su madre, toma unas cervezas con sus amigos… Al cerrar los ojos, recuerda el sexo con A, piensa que pronto lo tendrá y que su cuerpo se habrá saciado.
5. Resulta que las distancias se hacen eternas. B busca cariño para su cuerpo. Lo que encuentra en alguna parte le termina por confirmar que solo queda esperar, ya habrá un reencuentro. Nadie sabe qué piensa A. Nadie sabe qué siente A. Lo que cuenta aquí es B.
6. Es posible que B se esté perdiendo de varios buenos polvos por esta militante y absurda fidelidad a alguien que no le corresponde. A B no le importa. A los espectadores (léase testigos, amigos, curiosos) nos intriga, nos sorprende (somos fieles cuando nos son fieles) y nos inspira pena. Ilusos todos. B ganará. Su perseverancia será recompensada. Y B nos mirará. Presentirá la envidia que le tenemos. Porque mientras nosotros vamos sobre seguro (es decir, no deseamos a quien no nos desea) cargando relaciones rutinarias, B vive una aventura de pronóstico reservado, que lo hace feliz, y que ya hasta se parece al amor.
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