Hoy su rostro me conmovió, sus labios temblaban, su nariz se dilataba, sus ojos se tornaban vidriosos. Aunque su orgullo le permitió reprimir la mayor parte de sus emociones, pude notar la soledad, la tristeza, la rabia y el miedo en cada uno de sus gestos, en cada instante.
Fue mi culpa quizás, o simplemente lo creo así ya que no hay nadie mas a quien culpar. Sus ojos me transmitieron desolación y desesperación, no se porque sentia ganas de llorar, tal vez solo queria llorar por ella.
Me invadieron tus sentimientos, tomaron el control de mi cuerpo, sentí la necesidad de abrazarla pero algo me lo impidió. Nunca antes me sentí tan impotente, tan inútil.
Termino el martirio, se levanto, paso una mano sobre su rostro pretendiendo borrar las huellas su corazón. Me miro, me dicto la sentencia con un tono de resignación, beso mi mejilla y dijo adiós otra vez.

No hay comentarios:
Publicar un comentario